Nuestros perfiles
De ODS
Estos son los perfiles de quienes participamos en la ODS. ¡Deja aquí tu radiografía!
Diego S. 31 años. Formación universitaria. He intentado aunar mi interés profesional (el periodismo) con mi actividad militante y como empleado en el periódico Diagonal. Formado políticamente en el movimiento estudiantil y en el colectivo del barrio de la Estrella, el Centro Social Seco y ahora la ODS. Esta militancia no ha supuesto un gran trabajo de escucha y de acompañamiento hasta la ODS, aunque en medios militantes yo y otrxs compañerxs nos hayamos familiarizado con algunas formas de trabajo propias de la investigación más o menos participante (grupos de discusión, encuestas y autoencuestas...). Sin experiencia previa ni especial interés en el trabajo con inmigración hasta la ODS. Al contrario que a la mayoría de lxs compis, no me afectan demasiado los problemas que veo a diario y que llegan a la ODS (el por qué me lo tendría que contar un psicólogo). Sí me jode mucho que el trabajo de meses o de años en este y otros frentes no termine de fructificar políticamente; en ese sentido me alegra que vayan tirando los primeros colectivos migrantes tipo Asociación Sin papeles pero creo que antes deberíamos resolver nuestro propio debate sobre la precariedad, el trabajo y la renta. No creo en la militancia expresada en términos de solidaridad y creo que este tipo de enfoque sí está muy presente en nuestro entorno inmediato, ese desfase también me molesta.
Cristina. 28 años.Socióloga. Hace menos de un año q me uní a la ODS, cuando me contaron en que consistía, como y porqué enseguida me entusiasmó ya que me parece un proyecto de militancia que lucha por cambiar uno de los problemas que mas importan en nuestra sociedad. Asi que espero que con pequeñas cosas contribuyamos a este cambio. Aunque a veces resulte duro al implicarte con personas, ya que acabas haciendo tuyos sus problemas, merece la pena. Personalmente espero que el taller nos de algunas herramientas de como afrontar esas situaciones para que no nos afecten las situaciones hasta el extremo de estresarnos.
Ber. Tantos años como Diego. Como Diego, Ber tiene algo de formación universitaria y como Cristina le explicaron complicadas teorías, exentas de prácticas, sobre la sociedad, los humanos y comportamientos colectivos. La militancia le acompaña toda su vida, de forma más o menos incómoda pero siempre poco rentable: De niño era el típico toca pelotas en el colegio privado, de notan niño pseudohipi antihipis con los niños de la calle (para compensar lo del cole privado), después las movilizaciones pacifistas-machacalosmalosservios, hasta proyectos ya más serios con los locos de la Bosnia, en la universidad con los de AEP, que ya apuntaba a mi conocido reformismo de derechas. La caída en Madrid supuso un paréntesis hasta que me presentaron a un hombre con nombre de tanque, este y sus amigos me llevaron a Ceuta, en Ceuta me encontré con una Caravana, que la hicieron ferrocarril a base de guías y red de apoyo a base de birras, y de allí Ber se fue a las clases de la biblio, de las que fue secuestrado por los malvados secanos del colectivo estrella que ya se habían decido llamarse ODS-Seco, trauma del cual no se podrá acostumbrar. Ahora es el rey y señor de las clases de castellano de la ODS de Seco, sin su permiso nadie aprende.
Panzer. 30 y pico de años (vale, 34) soy un joven universitario que ingresó en el famoso colectivo estrella hace ya seis años y allí me encontré quizás con uno de los colectivos barriales más delirantes de la ciudad, así que me uní inmediatamente a sus delirios porque me pareceron fantásticos. Este paso salvó mi vida, que en aquellos momentos era errática y abstemia, cosa que abandoné inmediatamente y me calcé un sombrero de paja y más de diez litros de cerveza con limón en las primeras fiestas de san juan, lo cual me sentó muy bien. andando el tiempo me dí cuenta que el grupete de trabajo que formaba el colectivo estrella y luego la Oficina de Derechos Sociales podía ser uno de los propios fines de trabajo, y que nos juntaban no ideas abstractas como el comunismo libertario o la lucha de clases (que también) sino una buena amistad. Y gracias a la conjunción de aquellos delirios utópicos iniciales y a esa amistad conseguimos montar la Oficina de derechos Sociales y hacerlo con la ilusión que nos transmitían gentes de sevilla, málaga, Barcelona y, sobre todo, Terrasa (Ateneu Candela) y Madrid (Agencia Precaria) donde teníamos buenos amigos y amigas. Y esa ilusión se ha contagiado entre mucha gente, pero también el trabajo nos ha desgastado, muchos acompañamientos, algunas detenciones, la necesidad de ver una traducción política más o menos rápida de nuestro trabajo y ,sobre todo, estar tan cercanos al dolor de los migrantes y, algunas veces, al nuestro propio por el esfuerzo nos han hecho ver la fatiga y el estres de compatibilizar trabajos, militancias, amistades, amores, compromisos y también el deseo que todas tenemos de tener momentos de tranqulidad, descanso, desestress, etc... espero que el taller sea primero, un momento para reflexionar sobre estas cuestiones y, segundo, si se puede, un lugar para buscar soluciones, por ahora las únicas válvulas de escape son las salidas nocturnas colectivas y alguna excursión, pero incluso algunas veces organizar este tipo de eventos parece otro acto militante.
Elia. 26 años. Soy de toda la vida de un pueblo de la sierra de Madrid. Allí fue donde comencé con mis andanzas militantes con mi grupete de amigos y (pocas) amigas, primero con colectivos antifascistas (era lo que se estilaba por la edad y las tendencias y demandas que provenían de pueblos o ciudades más grandes...), para más tarde centrar nuestros esfuerzos en la construcción colectiva en positivo, con asociaciones o bien reuniéndonos para okupar y/o dotar de contenidos diferentes lugarcitos. Comencé a estudiar una carrera en la universidad y, un buen día, cansada de pasarme el día en el autobús entre Madrid y Becerril, decidí mudarme a la capi. Terminé la carrera y me fui a viajar. A la vuelta,decidí volver a instalarme en Madrid. Fue entonces cuando comencé a conocer a gente de la Oficina de Derechos Sociales, a la que previamente conocía por el coelctivo Estrella, y me "engatusaron" para entrar y echar una mano... A día de hoy estoy muy contenta con esta decisión, puesto que la militancia en la ODS me lleva a compartir luchas y procesos con una gran variedad de personas, que por sus circunstancias están viendo vulnerados una serie de derechos y ésto es lo que nos une en la lucha. La historia ha dado una gran giro, el trabajo que haces, o la militancia, ya no consiste en charlas, jornadas u otro tipo de actos "politicos" de apoyo, denuncia, etc., ni se dirige a ayudar a un colectivo de gente que necesita de tus fuerzas y potencia para conseguir una serie de cosas, sino que la forma de hacer política ha variado notablemente. Ahora, lo personal es político, y la forma de militar pasa por esta premisa. Compartes la lucha, porque a día de hoy, todos estamos viendo vulnerados una serie de derechos, y esto es lo que nos une y nos mantiene. Un apoyo mutuo. En este proceso, pasas por la miliancia de una forma mucho más profunda, donde las historias te calan mucho más. Conoces los problemas porque conoces a las personas que los padecen y desde ahí, contextualizas y articulas luchas. Esto tiene sus riesgos, pero también sus beneficios. Las historias por las que luchas ya no te quedan lejanas, sino que te atraviesan y te vinculas de alguna manera con ellas/ con ellos... Esto, por un lado te permite conocer a un amplio abanico de gente, hacer grandes amistades, abrir la mente a nuevas formas de pensar, de vivir, de disfrutar, de luchar... pero también te afecta en un "otro" sentido. Te implicas directamente porque se establecen vínculos afectivos con las personas con las que compartes tu cotidianeidad, y es entonces cuando los problemas los "haces tuyos" y te pueden llegar a abrumar. No es malo, sentirlos así, pero sí que es verdad que en ocasiones te puedes llegar a agobiar un pelín. Se hace imprescindible por tanto, aprender a gestionar estas afecciones, tanto individualmente, como colectivamente. Y ahí es donde entran talleres como este. Espero del taller que podamos poner en común diferentes experiencias, y posibles soluciones. Y, un poco ambiciosamente, articular algunas líneas estratégicas... Asín que na, ahí lo dejo!!! Gracias.
